Nosotras, filósofas en círculo, nos reunimos al amparo de la Luna Llena para rescatar la brujería de su olvido y de su infamia y para reivindicarla ante todos como lo que realmente es: una tradición de sabiduría forjada al calor de las mujeres, un arte de vida, un camino de transformación personal y social, una forma de emancipación, una vía de conocimiento y poder.

Nuestra misión, nuestro deseo, es la comprensión profunda de la realidad y de nosotras mismas a través de las prácticas y conceptos asociados a esta milenaria tradición cultural. Nos proponemos el rescate de la figura de la bruja como arquetipo de mujer sabia y empoderada, insumisa frente al patriarcado.

Para ello, exploramos y ofrecemos una concepción sapiencial, filosófica, feminista, emancipadora, creativa y ecléctica de la brujería. Como nuevas brujas, no creemos en jerarquías de ningún tipo, ni en dogmas, enfoques superficiales o explicaciones pseudocientíficas simples de lo complejo. No hacemos una brujería light ni fast, fácil de engullir y poco o nada nutricia. Lo nuestro es cocinar a fuego lento, al calor del caldero.

Desde la reivindicación del no-saber como apertura a lo nuevo y como vacío mental creativo, abrazamos la magia, los hechizos, conjuros, rituales y demás herramientas brujiles, interpretándolos como sendas de sabiduría y empoderamiento. Nos comprometemos a explorar su naturaleza, sentido y utilidad al amparo de una razón poética e intuitiva.

Bebemos del arte, la mitología, la poesía, la arqueología, la filosofía, la mística, las tradiciones religiosas, la espiritualidad feminista, la literatura, la ecología, los estudios de género, pero sobre todo asumimos nuestra propia responsabilidad, autonomía y capacidad de pensar y crear ideas por nosotras mismas.

No reconocemos líderes portadores de la Verdad, sino maestras que devienen en aprendices y aprendices que devienen en maestras.

Nuestra forma de aprender es, por tanto, vivencial. No hay mejor libro que una misma. La sabiduría de una bruja nace en lo más profundo de sí y la escuela es solo el espacio-tiempo creado para favorecer este despertar y esta escucha. Creemos que si nos reconocemos como fuentes de sabiduría y atendemos a nuestra propia experiencia, obtendremos todo lo que necesitamos saber.

Este viejo arte no está hecho con el intelecto ni cae en sus trampas. Se ha fraguado en los bosques, en las cabañas, bajo la luz del fuego. Es por ello que creemos que es un camino fértil para que las mujeres que hemos crecido en un sistema patriarcal que se caracteriza por la separación y supremacía del intelecto sobre el cuerpo, podemos reintegrar lo dividido, y ser capaces de pensar, sentir y actuar desde la unidad que realmente somos.

Abrazamos tanto el saber como el no-saber, reconociendo éste último como el territorio particularísimo de la brujería. Navegamos la incertidumbre, la falta de certezas, la fragilidad de las creencias desde un vacío creador y creativo.

Como camino espiritual, encontramos la trascendencia en la inmanencia, en la tierra, en la materia, en nosotras misma. La Diosa está encarnada y cada una de nosotras es una manifestación de la totalidad. La espiritualidad de una bruja no la aleja de la Tierra sino que la lleva a enraizarse en ella, a reconocer lo sagrado en cada ser y a comprometerse con el aquí y el ahora en la tarea de preservar, honrar y celebrar la vida.

Abrazamos a la Diosa, sí, pero no confundimos el vino con la copa. El concepto de Diosa es la copa que nos permite llevarnos el vino a la boca, pero lo que a nosotras nos interesa es saborear y beber el vino, es decir, la propia experiencia de lo sagrado, la interconexión entre todos los elementos de la realidad, y la trascendencia de la percepción egótica.

Somos arqueólogas, exploradoras, aventureras, buscadoras natas. Somos aire, tierra, fuego y agua. Buscamos a la diosa desde nuestros ordenadores, rastreamos el paso de lo sagrado en la corteza de un árbol, lloramos a nuestras muertas en la hoguera de cada día y luchamos para levantar la cabeza y hacer oír nuestra voz. Una voz que no es la mía ni la tuya, sino la voz de la bruja, la voz de la que sabe. Una voz, que es la voz de todas.

ESCUELA DE BRUJAS
Cartagena (España), Luna Llena Octubre 2016